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    22 de abril- Jornada Vocaciones Nativas y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones
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    Presentación Jornada de Vocaciones Nativas y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones
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    "Escuchar, discenir, vivir la llamada del Señor"
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21 may. 2018

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2018

"Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos"
Queridos jóvenes, deseo reflexionar con vosotros sobre la misión que Jesús nos ha confiado. Dirigiéndome a vosotros lo hago también a todos los cristianos que viven en la Iglesia la aventura de su existencia como hijos de Dios. Lo que me impulsa a hablar a todos, dialogando con vosotros, es la certeza de que la fe cristiana permanece siempre joven cuando se abre a la misión que Cristo nos confía. «La misión refuerza la fe», escribía san Juan Pablo II (Carta enc. Redemptoris missio, 2), un Papa que tanto amaba a los jóvenes y que se dedicó mucho a ellos.
El Sínodo que celebraremos en Roma el próximo mes de octubre, mes misionero, nos ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús os quiere decir a los jóvenes y, a través de vosotros, a las comunidades cristianas.

La vida es una misión
Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes percibe cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. Conozco bien las luces y sombras del ser joven, y, si pienso en mi juventud y en mi familia, recuerdo lo intensa que era la esperanza en un futuro mejor. El hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra, nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia. Cada uno de nosotros está llamado a reflexionar sobre esta realidad: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273).

Os anunciamos a Jesucristo
La Iglesia, anunciando lo que ha recibido gratuitamente (cf. Mt 10,8; Hch 3,6), comparte con vosotros, jóvenes, el camino y la verdad que conducen al sentido de la existencia en esta tierra. Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, se ofrece a nuestra libertad y la mueve a buscar, descubrir y anunciar este sentido pleno y verdadero. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida. Os lo digo por experiencia: gracias a la fe he encontrado el fundamento de mis anhelos y la
fuerza para realizarlos. He visto mucho sufrimiento, mucha pobreza, desfigurar el rostro de tantos hermanos y hermanas. Sin embargo, para quien está con Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más. Por amor al Evangelio, muchos hombres y mujeres, y muchos jóvenes, se han entregado generosamente a sí mismos, a veces hasta el martirio, al servicio de los hermanos. De la cruz de Jesús aprendemos la lógica divina del ofrecimiento de nosotros mismos (cf. 1 Co 1,17-25), como anuncio del Evangelio para la vida del mundo (cf. Jn 3,16). Estar inflamados por el amor de Cristo consume a quien arde y hace crecer, ilumina y vivifica a quien se ama (cf. 2 Co 5,14). Siguiendo el ejemplo de los santos, que nos descubren los amplios horizontes de Dios, os invito a preguntaros en todo momento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».

Transmitir la fe hasta los confines de la tierra
También vosotros, jóvenes, por el Bautismo sois miembros vivos de la Iglesia, y juntos tenemos la misión de llevar a todos el Evangelio. Vosotros estáis abriéndoos a la vida. Crecer en la gracia de la fe, que se nos transmite en los sacramentos de la Iglesia, nos sumerge en una corriente de multitud de generaciones de testigos, donde la sabiduría del que tiene experiencia se convierte en testimonio y aliento para quien se abre al futuro. Y la novedad de los jóvenes se convierte, a su vez, en apoyo y esperanza para quien está cerca de la meta de su camino. En la convivencia entre los hombres de distintas edades, la misión de la Iglesia construye puentes inter-generacionales, en los cuales la fe en Dios y el amor al prójimo constituyen factores de unión profunda.
Esta transmisión de la fe, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el “contagio” del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor. No se puede poner límites al amor: fuerte como la muerte es el amor (cf. Ct 8,6). Y esa expansión crea el encuentro, el testimonio, el anuncio; produce la participación en la caridad con todos los que están alejados de la fe y se muestran ante ella indiferentes, a veces opuestos y contrarios. Ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, “los confines de la tierra”, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados, desde la Pascua de Jesús, con la certeza de tener siempre con ellos a su Señor (cf. Mt 28,20; Hch 1,8). En esto consiste lo que llamamos missio ad gentes. La periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo es la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida. Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor.
Los confines de la tierra, queridos jóvenes, son para vosotros hoy muy relativos y siempre fácilmente “navegables”. El mundo digital, las redes sociales que nos invaden y traspasan,
difuminan fronteras, borran límites y distancias, reducen las diferencias. Parece todo al alcance de la mano, todo tan cercano e inmediato. Sin embargo, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida. La misión hasta los confines de la tierra exige el don de sí en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra (cf. Lc9,23-25). Me atrevería a decir que, para un joven que quiere seguir a Cristo, lo esencial es la búsqueda y la adhesión a la propia vocación.

Testimoniar el amor
Agradezco a todas las realidades eclesiales que os permiten encontrar personalmente a Cristo vivo en su Iglesia: las parroquias, asociaciones, movimientos, las comunidades religiosas, las distintas expresiones de servicio misionero. Muchos jóvenes encuentran en el voluntariado misionero una forma para servir a los “más pequeños” (cf. Mt 25,40), promoviendo la dignidad humana y testimoniando la alegría de amar y de ser cristianos. Estas experiencias eclesiales hacen que la formación de cada uno no sea solo una preparación para el propio éxito profesional, sino el desarrollo y el cuidado de un don del Señor para servir mejor a los demás. Estas formas loables de servicio misionero temporal son un comienzo fecundo y, en el discernimiento vocacional, pueden ayudaros a decidir el don total de vosotros mismos como misioneros.
Las Obras Misionales Pontificias nacieron de corazones jóvenes, con la finalidad de animar el anuncio del Evangelio a todas las gentes, contribuyendo al crecimiento cultural y humano de tanta gente sedienta de Verdad. La oración y la ayuda material, que generosamente son dadas y distribuidas por las OMP, sirven a la Santa Sede para procurar que quienes las reciben para su propia necesidad puedan, a su vez, ser capaces de dar testimonio en su entorno. Nadie es tan pobre que no pueda dar lo que tiene, y antes incluso lo que es. Me gusta repetir la exhortación que dirigí a los jóvenes chilenos: «Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie: Le haces falta a mucha gente y esto piénsalo. Cada uno de vosotros piénselo en su corazón: Yo le hago falta a mucha gente» (Encuentro con los jóvenes, Santuario de Maipú, 17 de enero de 2018).
Queridos jóvenes: el próximo octubre misionero, en el que se desarrollará el Sínodo que está dedicado a vosotros, será una nueva oportunidad para hacernos discípulos misioneros, cada vez más apasionados por Jesús y su misión, hasta los confines de la tierra. A María, Reina de los Apóstoles, a los santos Francisco Javier y Teresa del Niño Jesús, al beato Pablo Manna, les pido que intercedan por todos nosotros y nos acompañen siempre.
Vaticano, 20 de mayo de 2018, Solemnidad de Pentecostés.

18 may. 2018

VI Curso de Verano de Misionología 2018. Del 25 al 30 de junio en Segovia

La Cátedra de Misionología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso y Obras Misionales Pontificias organizan el VI Curso de Verano de Misionología. Tendrá lugar del 25 al 30 de junio de 2018 en Segovia.
Los objetivos de este curso son ahondar en la teología de la misión, profundizar en algunos retos actuales de la evangelización, reflexionar e intercambiar experiencias sobre la animación y cooperación misionera, y participar en unas jornadas de convivencia misionera.
El curso está destinado a alumnos de Teología o Ciencias Religiosas, a miembros de las delegaciones diocesanas de misiones, a personas integradas en la pastoral misionera y, en general, a agentes de pastoral, y a voluntarios que se preparan para una experiencia misionera y solidaria.

9 may. 2018

Fallecimiento del Ilmo. Sr. Obispo D. Manuel López Carrozas, misionero de nuestra diócesis en Brasil


El pasado 28 de abril de 2018 fallecía el Ilmo. Sr. Obispo D. Ramón López Carrozas, O. de M., obispo emérito de Bom Jesus (Piauí) Brasil y misionero de la diócesis de Lugo.
Mons. Ramón López, nació en Sarria - Lugo, España, el 31 de agosto de 1937. Fue el único obispo que dio el municipio de Sarria, ingresó con tan solo once años en el convento de La Merced de la villa, aunque con ocho años ya decía "que quería ser obispo", apuntaba en un entrevista publicada en el periódico El Progreso. En el monasterio sarriano ofició su primera misa como sacerdote en 1960 y siete años después se trasladó a Brasil. Su destino fue Piauí, estado del nordeste del país en el que los padres mercedarios tienen una misión desde los años 20.
El 27 de mayo de 1979 fue uno de los primeros obispos ordenados por el Papa Juan Pablo II durante un acto en la basílica de San Pedro de Roma (Italia). Ejerció como obispo de Bom Jesus de Gurguéia entre 1989 y 2014, aunque los diez años anteriores fue auxiliar. Escogió como Lema Episcopal: “Servire Non Serviri”.  En 2014 renunció por motivos de edad, aunque continuó como obispo emérito. 
Tras abandonar el cargo recordaba en una entrevista del mismo periódico que cuando llegó a esta diócesis eran cuatro padres (tres de ellos españoles) y en 2014 alcanzaban los 24, todos brasileños. Hacía un balance de esas décadas en el país, en las que desde la diócesis construyeron "20 parroquias nuevas y capillas para pueblos del interior". "Trabajamos mucho con las vocaciones porque necesitábamos sacerdotes", indicaba Mons. Ramón, quien también destacaba la labor llevada a cabo en educación. Para él Brasil en esos años "fue mejorando el 1.000% o más, aunque despacio".
A pesar de encontrarse a miles de kilómetros de su tierra natal, Mons. Ramón López, quien fue el quinto obispo de la diócesis de Bom Jesus de Gurguéia, regresaba a ella en vacaciones. En el convento de La Merced de la villa celebró sus bodas de oro sacerdotales en 2010 presidiendo una eucaristía.
Ese mismo año la asamblea local de la Cruz Roja de Sarria le rindió un homenaje para reconocer "la importante labor social y humanitaria" que desarrolló en Piauí. Unas 350 personas acompañaron al obispo en aquel tributo.









2 may. 2018

Nuevo número de la Revista Supergesto

Supergesto sigue de cerca los preparativos del Sínodo “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, que se celebrará el próximo mes de octubre. Informa, así, del diálogo que ha mantenido el papa Francisco con más de 300 jóvenes del todo el mundo, en el pre-sínodo que ha tenido lugar en Roma. Francisco ha pedido a los jóvenes que hablen claro, con coraje... Y ellos lo han hecho. Han expresado sus preocupaciones y deseos, sus expectativas y necesidades, y también sus críticas hacia una Iglesia que les resulta "demasiado severa" y "a menudo asociada con un excesivo moralismo".
La revista ofrece también una entrevista con Fray Bartolemé Buigues Oller, el último misionero español que ha sido nombrado obispo. Y ya son 100 los misioneros españoles consagrados obispos. Mons. Buigues ha sido misionero en Chile, Bolivia, República Dominicana y Costa Rica. Ahora es el nuevo pastor de Alajuela, la segunda diócesis más poblada de Costa Rica, donde confía estimular en los fieles una actitud más misionera en la vida diaria.
En la sección "Escaparate", Supergesto habla con Carmen Balguerias, Victoria Mora y Gabriel Soria, tres jóvenes emprendedores que, tras vivir una experiencia de misión en Etiopía, han puesto en marcha Galatoomaa, un proyecto de venta de camisetas destinado cien por cien a becar a otros voluntarios y colaborar con proyectos en este país. Es su particular forma de dar las gracias por lo vivido. "Queremos invertir en un cambio real, un cambio que varíe la situación de los países en vías de desarrollo".
Finalmente, Supergesto se aproxima a la hermana Clare Crockett, sierva del Hogar de la Madre, fallecida hace dos años en el terremoto que asoló Ecuador, cuyo testimonio de vida ha conmovido a numerosas personas y se ha recogido en la película ¡O todo o nada! Hermana Clare Crockett, que se acaba de estrenar; al #veranomisión de los jóvenes de la Diócesis de Córdoba en Perú e India, y a Cristina Tudela Lerma, joven que cuenta su experiencia de misión en Yurimaguas (Perú).

27 abr. 2018

“Misioneros por el Mundo” en Balombo, Angola. Servir a Cristo en los más pobres.

OMPRESS-ANGOLA (27-04-18) “Misioneros por el Mundo” de TRECE ha estado presentando la diversidad y riqueza misionera de la Iglesia. Ya hemos conocido a unos cuantos misioneros enviados a todo el mundo por distintas instituciones, a ellos se suman el próximo domingo 29 de abril, tres Hijas de la Caridad que, siguiendo su carisma, sirven a Cristo “en los más pobres” de Balombo (Angola). Será el último programa hecho con la colaboración de OMP que se estrene esta temporada.
En una zona de pobreza extrema, donde la esperanza de vida es de 38 años y muchos niños no llegan a cumplir los 5, las hermanas trabajan en el Hospital de Balombo intentando erradicar las principales causas de la mortalidad infantil: malaria, malnutrición, diarreas, etc. Y ese trabajo arroja frutos: la mortalidad infantil entre los menores de dos años ha bajado a más de la mitad en el hospital. Junto a este centro sanitario, las religiosas atienden un “Centro de Nutrición” donde cuidan la alimentación de los niños que están superando la fase más grave de desnutrición. Las misioneras se ocupan también de la educación, otra de las pobrezas de esta región. En el Hogar Virgen Milagrosa reciben a niñas de 6 a 20 años que llegan niñas de las aldeas pobres para poder estudiar.
Las tres Hijas de la Caridad que están en Balombo son Mª Begoña Couto Gálvez, nacida en Aranjuez (Getafe); Emiliana (sor Emi) Morales del Viso, de Toledo y Mª del Mar Corrales Bermejo, de Ávila.
Desde el Hospital de Balombo, Mª Begoña constata una triste realidad: que un niño desnutrido “no da guerra”, por eso puede estar en un rincón de la casa hasta que su familia lo lleva al hospital, que es cuando ya está muy mal. El desafío de las misioneras es transformar esta realidad. Ante un recién nacido, Mª Begoña dice “es un gran regalo de Dios poder estar aquí, mi servicio es eso, no es un trabajo, es un regalo”
Sor Emi es la responsable del Hogar Virgen Milagrosa. Una imagen de la Virgen en el centro del patio recuerda que “Ella es la que dirige nuestra vida diaria y cuida de nosotras”. Allí las niñas reciben una educación integral. Muchas no han dormido nunca en una cama ni han visto el agua salir por un grifo. Algunas de estas niñas, atraídas por el ejemplo de las religiosas, quieren ser también Hijas de la Caridad, como Emilia y Gracinda, dos niñas pobres que desean ahora “entregarse a los pobres”.
Mª del Mar se encarga de la escuela primaria y secundaria (620 niños). Las Hermanas cuidan el nivel de formación de los profesores y de los niños. En el colegio, dan el desayuno a los niños y esta es una de las razones por las que no hay absentismo. Cuando en España, durante el Domund, los niños iban a recoger donativos para que llegaran a otros niños, Mª del Mar no imaginaba que iba a llegar a la misión a ayudarles. Hoy permanece en Balombo porque su vocación es misionera: “quiero llevar el Evangelio a los otros pueblos, y el Evangelio desde la palabra y desde la obra”
“Misioneros por el Mundo” es un programa realizado por TRECE con la colaboración de OMP, que se emite los domingos a las 13 horas, después de la Misa.